Muchos habrán oído hablar del llamado “outsourcing”. Pero, ¿saben de qué se trata?
El “outsourcing” o subcontratación, consiste en una práctica utilizada por las empresas mediante la cual reducen costes gracias a la externalización del trabajo. En castellano, consiste en la contratación de empresas externas a la organización para que realicen determinados trabajos.
Esta práctica es una estrategia muy eficaz que permitirá a la empresa ahorrar costes.
Pero para ello hay que realizarla de manera correcta, contratando en cada caso a la empresa externa más adecuada. No sirve de nada contratar un consultor financiero y que se encargue también de la gestión de la calidad o medio ambiente.
En los últimos tiempos, las empresas están más concienciadas de que esta práctica es beneficiosa y recurren a ella de manera más frecuente. ¿Cuáles son las razones que pueden llevar a una empresa a recurrir a esta externalización del trabajo?
Lo principal es el ahorro de gastos generales y de personal. Pero también es fundamental la mayor eficacia, mejora de productividad y la oportunidad de que la empresa se centre en sus principales actividades de negocio.
Pongamos un ejemplo: Una empresa dedicada a la fabricación de productos lácteos decide implantar un Sistema de gestión de calidad y un sistema de gestión ambiental. pero para ello no contrata a un consultor, si no que decide implantarla con personal interno. El resultado se puede intuir, desastroso.
Después de meses, e incluso años trabajando, pagando nóminas, seguros sociales, etc., no se consiguen los certificados o se consiguen con un alto número de no conformidades, lo que provoca una pérdida económica bastante grande y sobre todo una perdida de tiempo y de recursos descomunal.
Si esta empresa hubiera puesto en práctica la externalización de este trabajo y hubiera contratado a un consultor especializado en las implantaciones de sistemas de gestión, el ahorro económico hubiera sido notable.
El trabajo lo hubiera realizado esta empresa externa, permitiendo así a los trabajadores propios centrarse en su trabajo. Además, se hubiera conseguido con éxito los certificados.
Y además de esto, ¿Qué beneficios a largo plazo produce esta externalización de ciertas actividades?
¿Es obligatorio externalizar todos los procesos?
La respuesta es clara, NO.
Hay que externalizar los procesos en los que la empresa no es especialista. Y volvemos al ejemplo de la implantación de un sistema de gestión de calidad. Implantar y mantener un sistema de gestión de calidad no es nada fácil si no se es experto en la materia. Conlleva mucho conocimiento de legislación, estar al día de todas las novedades, inversión de tiempo para conseguirlo, etc. Mantener a una persona en plantilla para esta función supone un gasto de dinero mucho mayor (se trata de un coste fijo, ya que hay que pagar el sueldo correspondiente a esa persona, seguros sociales, vacaciones, etc.) que contratar de manera externa este proceso (gasto variable, ya que se contrata según las necesidades de cada momento). Aparte de esto, los resultados son mucho mejores si se tiene una empresa consultora especialista en este tema.
El “outsourcing” o externalización de procesos es un elemento que debe permitir a la empresa su crecimiento, ya que se liberan capacidades de recursos humanos, se realiza una menor inversión económica y se facilitan nuevas implantaciones de manera más rápida.
Pero también pueden surgir problemas, como por ejemplo que los directores de la empresa consideren que pierden poder al externalizar ciertos procesos. Con el tiempo, estos directores se darán cuenta del error que se comete al querer controlar todos los procesos de la empresa.
Si quieren conocer más acerca del “outsourcing” y las ventajas que ello conlleva, o quieren contar con una empresa externa de implantación de sistemas de gestión de calidad, medio ambiente o seguridad, no duden en contactar con Ruiz Gallego Consultores a través de la página web, redes sociales o teléfonos.